domingo, 8 de diciembre de 2013

Diciembre.



Diciembre, no te esperaba todavía. Has llegado con tu frío invernal de sopetón, pillándome por sorpresa; siempre te gustó llegar de imprevisto. Apareces así, sin más, y entras en mi vida para recordarme que el tiempo pasa más rápido de lo que creía. Hablan bastante de ti, ¿sabes? Eres el más esperado durante el año, el más querido, pero también el más odiado. Supongo que porque es el momento en el que las promesas, proyectos y deseos llaman de golpe a la puerta de nuestras mentes. Sobras por la mía. Sobras. 

Pero me encantas. 

Contigo aprendí a hacer balance de lo bueno y lo malo; en mi memoria quedan, un año más, doce meses de innumerables errores, con los que dicen que aprendemos a ser más grandes y sabios, que nos hacen sentir vivos… y de otros muchos aciertos. Este año, por suerte, te cojo con más ganas. Volver a casa por Navidad me hace sentir ilusión, ilusión de robar sonrisas y buenos ratos, de los que más me importan, de los míos.
Experiencias. Buenos ratos. Malos. Desamores. Decepciones. Golpes de mala suerte. Felicidad plena. AMOR. Satisfacción. Gracias a ti me doy cuenta de lo que da de sí un año, de las subidas y bajadas de la vida. De todo lo vivido en estos 12 meses.

Me has enseñado a abrir bien los ojos, aunque en ocasiones siga prefiriendo ponerme una venda y jugármela porque no siempre me gustó caminar sobre tierra firme. No quiero que te vayas, siempre te quedas menos de lo que me gustaría… Así que este año pienso exprimirte al máximo. Me encantas, sencillamente me encantas. 

¡12 días para volver a casa,por Navidad y por ti, Diciembre! 



lunes, 11 de noviembre de 2013

Depuis deux mois.



Tarbes me ha regalado muchas cosas, en tan sólo dos meses y también me ha hecho cambiar muchas otras.
Yo soy de las que piensa que nada es estático, que todo cambia, de un día para otro. Incluso hasta yo cambio. Me considero en parte bipolar, indecisa pero a la vez segura de lo que quiero y eso me gusta. Tentarse a uno mismo a veces es muy necesario.
Llegué aquí, no con una maleta, ni con dos tampoco, sino con tres y muchas bolsas, grandes, pequeñas, enormes. Parecía que me llevaba mi casa, en parte lo hice. Pensé en todos los vestidos para cada fiesta, dudaba de que cuatro pares de tacones fuesen suficientes y también dudaba si cuatro chupas iban a abrigarme y ausentar las anginas invernales muy asiduas en mí.
Tenía una idea de erasmus de fiesta, estudiar, viajes, aventuras, diversión, gente nueva, estudiar, mas diversión, mas fiestas, mas viajes y buenas experiencias. He de decir que no he cumplido ni la mitad.
He cambiado tacones por botas de montaña, vestidos por ropa de deporte y chupas por abrigos de invierno puro y duro, dejémonos de ir pichis a todos los lados. 
Las comidas de mamá y los caprichos del mercadona después de clase ya se han esfumado, las verduras, ensaladas y comida ligerita me han atrapado. Ni me gusta, ni no, pero es tiempo de cuidarse, los 21 ya no son cualquier tontería y no hay que excederse.
Hablar una lengua diferente a la tuya las 24 horas del día era lo mas infumable, y el acento ya era misión imposible. Después de dos meses puedo decir que puedo más que defenderme en el idioma y sobretodo comprender el 90% de las clases, eternas. Sí, eternas. En España con cuatro o cinco horas de clase se despachan, aquí el mejor día y el más light tenemos entre seis y ocho. Hay días de más. Pero todo es acostumbrarse.
Como podéis comprobar muchas cosas en mí han cambiado pero que prometo recuperar. No hago los tripletes de jueves, viernes y sábados de fiesta non stop. Aquí estoy muy calmada. A veces pensaba que si salía demasiado era porque tenía que llenarme con algo, algo me faltaba para que me tornara 'adicta' a salir. Ahora creo que ese vacío lo tengo lleno, de nuevos conocimientos, muchos diría yo; bueno ratos, satisfacción y lo más importante, felicidad.
Cada día me levanto con muchas ganas, con ganas de aprender, me pongo objetivos y retos y sobretodo me esfuerzo en conseguirlos.
Los primeros objetivos que me marqué días después de mi llegada a esta ciudad fueron: no caerme con la bici y no perderme. Y ahora apuesto a que podrían taparme los ojos y sabría llegar a mi casa.
Entender a mi profesor de Marketing, es otro de los retos. Un estadounidense que habla francés a la velocidad de la luz y que cuando necesitas ayuda te dice que le da igual que seas extranjero, debes hacer lo mismo que tus compañeros, me parece de lo menos simpático. Yo sólo quería que hablara mas despacio. Pero, y ¿qué?, ahora entiendo todo lo que me dice, él me entiende cuando le hablo y me hace llenarme de orgullo cuando alguien me dice ''Mademoiselle, maintenant vous pouvez parler français trés bien'', y yo no quepo dentro de mí, mis orejas aplauden. 
Ser de Zaragoza, con acentico incluido e irte a Francia donde no saben 'rouler' la erre y tener que adaptarte a ello es difícil.
Así que nada, entre viajes en la montaña, balneario, alguna salida nocturna y muy buenas cosas, he de decir que me encanta este país. Para nada me importaría quedarme aquí a vivir, me encanta la vida tranquila, el no ver a nadie estresado en la calle, o al menos no lo exteriorizan. El ver que voy por la calle en bici y los coches me respetan, la gente te pide todo con mucha educación. EDUCACIÓN y RESPETO, dos palabras clave para conseguir lo que se quiera.
ET VOILÀ! La France est super! Pero en marzo me voy, otra gran experiencia me espera, y ahora debo disfrutar de lo que estoy viviendo hoy y no dejar escapar ni un minuto.
¡HASTA PRONTO! 

martes, 29 de octubre de 2013

DIA MUNDIAL DEL ICTUS.

Agosto de 2011-Tenerife. ¡Qué calor y qué buen tiempo! Voy a llamar a mi madre para darle un poco de envidia, ella pagaría por estar aquí conmigo, en la playa con una cerveza y unos boquerones de esos que tanto nos gustan.

Llamar al móvil de papá y que no responda es lo más extraño que puede ocurrir, él es el típico que no se separa del móvil ni un minuto cuando yo estoy fuera. Bueno, quizá estén haciendo la compra- pensé. Probé con mi hermano, y ocurrió lo mismo. Bueno, hoy es el día en el que todo el mundo se niega a cogerme el móvil. Al rato llaman a la puerta de mi habitación del hotel en el que estaba trabajando de prácticas, eran las siete de la tarde, yo no esperaba a nadie. Cenábamos a las ocho de la tarde, y Adri, mi jefe me visitó; él estaba todo el rato preguntándome, ‘’Qué pasa loca estas bien? Estas contenta?’’ Y yo le respondí, sí genial, luego tenemos cena con los niños y esta noche jarana. Así que de maravilla, me voy a romper a bailar esta noche en el Achaman. Y la conversación fue interrumpida por la llamada de mi padre, yo muy enfadada porque nadie me había contestado al teléfono. Cuatro palabras me cambiaron los planes y el día, más tarde cambiarían mi vida; ‘’Cristina tienes que volver’’. Me puse a gritar como una loca, en diez días volvía a la península, por qué he de hacerlo antes. Según él mi madre se había desmayado, preguntaba por mí todo el rato y quería verme. Debía coger el primer vuelo. Mi jefe insistía en que DEBIA hacerlo sí o sí, él ya era sabedor de todo lo que me iba a encontrar en Zaragoza.

Ocho de la tarde y yo como loca buscando el primer vuelo, salía esa misma madrugada así que lo compré, pero claro yo sin mucha preocupación, un desmayo es un desmayo, así que me fui de cena con mis compañeros para despedirnos.

Cogí el avión, me pegue casi todo el vuelo llorando, no quería volver, sabía que iba a echar de menos a todos los que me hicieron pasar un verano inolvidable, pero tenía miedo de lo que me iba a encontrar. Llegar al hospital, levantar la mirada y ver ‘’UCI’’ me hizo sentir un nudo en la garganta enorme y mucho miedo, pero no era momento de miedos. Cuando me encontré a mi madre con media cabeza rapada al uno, inducida por mil drogas y rodeada de mil collares en forma de aparato sabía que su vida y la nuestra iban a cambiar. De manera ipso facta las lágrimas a mares, qué digo a mares, a océanos, llegaron. Las esperas, los horarios de visita, las personas que aunque estén ahí no consuela, los informes médicos de ‘sigue igual’ no podemos decir nada más, era el peor plato de cada día. Yo recuerdo que te hablaba, y días después abriste los ojos, tu mirada perdida y tus intentos de arrancarte el oxígeno eran graciosos, como una niña pequeña.

Y con 48 años aprender a andar de nuevo, todo era muy cómico. ¡Quién te lo hubiera dicho a ti! Si de algo era consciente fue que tenía que acostumbrarme a ti, pasé de ser tu niña pequeña a sentirme tu madre. Tú de ser independiente a ser dependiente, me hice adulta en cuestión de días. Hacía 18 años que tú me habías llevado en el carrito de bebé y nos cambiamos los papeles, a mi me tocaba empujar tu silla de ruedas. Ahora sólo necesitas mi brazo cuando te cansas, porque con tus tres piernas te manejas.

Hoy, en el día mundial de ictus debería haberte grabado en vídeo para que mandaras un empuje de energía y positivismo, de ese que a ti te sobra, a mucha gente que lo necesitará. Si algo has dejado claro es que has aprendido mucho de esta enfermedad, crees en lo positivo y en lo esperanzador y has sacado de donde ni existe la paciencia infinita con las que cuentas cada día.


Un ictus puede ocurrirle a cualquiera, detrás de un ictus hay una nueva persona y una nueva vida de la cual no se debe desaprovechar ni un solo segundo, porque lo que tu hoy tienes, mamá, es una nueva oportunidad de vida. La más luchadora. La más fuerte. La más mejor. Gracias por luchar y luchar y no abandonarnos antes de hora.



              Septiembre 2011                                                                   Octubre 2011

Diciembre 2012

lunes, 30 de septiembre de 2013

ERASMUS.

Voy suave, sin prisa. Procuro poner mi pupila en cada insignificante rincón de esta desconocida ciudad, no sea que me pierda algo. Ya me ha quedado demostrado que la eternidad no es algo alcanzable para la raza humana. Y puede que sí, que me haya vuelto nihilista, que ni el desamor dura para siempre. Ni tan siquiera un recuerdo.

Entonces hago lo de cada mañana. Subo las persianas, camino hasta la cocina, pongo la leche en el microondas, enciendo la minicadena: Save tonight de Eagle Eye Cherry y me tiro en la cama. Es extraño, pero es en ese instante en el que todo el universo se presenta ante mí como algo alcanzable. Voy a comerme el mundo, pienso. Y así cada día. Estoy saboreando cada centímetro de mi erasmus, y el simple hecho de disfrutar ya es una variedad en mis días.

jueves, 29 de agosto de 2013

Bueno, han sido millones los meses de espera. Pero ya está, soy yo. No solo he recuperado las fuerzas que un día perdí, sino que tengo más, muchas más. Llegaré a Tarbes, muy a pesar, el 27 de Septiembre, pero con las baterías recargadas. Traeré conmigo algo más que recuerdos para el que quiera sentarse y escuchar a la luz de algún candil mal encendido bajo la sombra de mi mirada. Dejaré el corazónen mi ciudad, pero se a ciencia cierta que aquellos que lo cuidan, sus dueños, no se olvidará de regarlo cada día, ni dejará de admirar la belleza de las amapolas que en el florecen cada mañana.

También se lo que tengo, lo que soy. Y a donde quiero que lleguen mis pasos. He revisado todas mis huellas. He vivido la vida en mayúsculas, he sentido como el viento borraba mis lágrimas hasta lanzarlas sin billete de vuelta hacia la inmensidad del oceano. Como una melodía, tocada en el preciso momento, puede ser la más inmensa declaración de libertad. Cómo las agujas desgarraban mi cuerpo hasta dejar algunos cuantos tatuajes sobre la superficie de mi cuerpo. Y algunos otros en lo más hondo de él. He visto amanecer en compañía de mi soledad, en compañía de mi vida. Y la he cogido del hombro, como dos buenas amigas que se reencuentran después de largos años. He visto como dos corazones se fundían en uno al compás de una sola respiración, jadeante, arrítmica, pero una. Como las drogas recorrían mi cuerpo hasta mezclarme en un estallido de luces, color y música. Como mi pelo volvía a crecer, como unos ojos me amaban. He visto como suaves lágrimas recorrían mi rostro mientras unos labios sellaban un pacto con mi cuello. He corrido, he gritado al mundo mi nombre. He vibrado con una sola nota, he compartido, he amanecido en unos brazo y anochecido en otros. He saltado de alegría, he robado palabras, he elegido. He bailado hasta no sentir ninguna extremidad, he brindado por los que se fueron y por los que vendrán. He besado pocas veces a uno y muchas a otro. He reclamado mi parte del pacto, he dejado el corazón en casa. He vuelto corriendo a cogerlo. He sido buena, he sido mala. He sido yo. Me he quedado sin aliento. He aprendido que lo más horrible es una vida no vivida, y que cada día es un muro en blanco en el que soltar brochazos. Que el tiempo no se pierde, se gana. Que seguiré perdiéndome entre mil mares, aun sabiendo donde está mi puerto. Que no seré libre, pero ya nada me ata.

He corrido hasta llegar a aquel paso de peatones y sentarme a respirar, a admirar a aquellos que un día se atrevieron a cruzarlo. Que uno vive lo que decide vivir. Que las mañanas de domingo son mías, nada más. He depositado un trozo de mi alma en aquellos que aparecieron de la nada, con el único objetivo de hacerme feliz. He visto arte, música, poesía en una sola persona, en un solo cuerpo. He conocido al hombre de mi vida, aunque no la termine con él. O si. He visto girar las manecillas del reloj de la plaza al ritmo de mi vida. Entonces me he acordado de la aquella muerta en vida, aquella que un día perdió su fe en la música, su fe en el arte, su fe en la vida. Y he sonreído. He sonreído como probablemente no lo haya hecho nunca. Porque si estoy enamorada ,por encima de todo, estoy enamorada de mí. Y pienso seguir dándome todo el amor que un día me negué, todas las caricias que un día me fueron arrebatas, todos los despertares que comenzaban con cuentas atrás hasta la noche, toda la vida que decidí matar.

He vuelto, a mejor o a peor, pero aquí estoy. Tengo las cosas mucho más claras. Soy audaz y fuerte y estoy hecha solo a mi voluntad. Y estoy preparada para seguir viviendo.



miércoles, 21 de agosto de 2013

A veces nos comportamos como si fuéramos niños pequeños, sí, esos que se cogen rabietas en el súper porque quieren una golosina que su madre no les quiere comprar; si mamá dice que no podemos comer un pastelito porque vamos a comer dentro de un rato, será por algo, y es de tontos insistir en algo que no va a suceder porque “mamá manda”.
Pues eso nos ocurre aún cuando somos adultos, ahora no “manda mamá” sino el sentido común, pero hay momentos en que ese sentido se va de viaje a Australia y parecemos verdaderos bebés enrabietados, insistiendo una y otra vez en algo que no puede ser porque el destino no  lo tiene previsto. Y punto.

martes, 18 de junio de 2013

Las personas entran en tu vida, por una razón, por una estación o por una vida entera. Cuando percibas cual es el motivo, vas a saber qué hacer con cada persona. Cuando alguien está en tu vida por una razón, es generalmente para llenar una necesidad que has demostrado tener. Ellas vienen a ayudarte con una dificultad, te proporcionan apoyo y orientación e incluso ayuda física, emocional o espiritual. Están ahí por la razón que tú necesitas que estén ahí.
Entonces, sin ninguna actitud errónea de tu parte o en una hora incierta, esa persona dirá o hará alguna cosa para que la relación llegue a su fin. Algunas veces esas personas mueren, otras, simplemente se van. Algunas veces, actúan y te fuerzan a tomar una posición. Lo que debemos entender es que nuestras necesidades han sido atendidas, nuestros deseos cumplidos y el trabajo de ellas hecho. Y ahora, es tiempo de marcharse.
Cuando las personas entran en nuestras vidas por una estación es porque llegó su vez de repartir, crecer y aprender. Ellas te traen experiencia y te hacen reír. Ellas te podrán enseñar cosas que nunca has hecho. Ellas, generalmente, dan una cantidad enorme de placer. Pero solo por una estación.
Las relaciones de una vida entera enseñan lecciones para la vida entera. Cosas que debes construir para tener una forma emocional sólida. Tu tarea es aceptar la lección, querer a la persona y poner en práctica lo que has aprendido en todas tus relaciones y áreas de tu vida. 
Se dice que el amor es ciego, pero la amistad es clarividente. A lo largo de nuestra vida conoceremos a muchas personas y sino, piensa cuantas personas han pasado ya por tu vida. Unas nos darás lo que necesitemos y otras, no lo conseguirán. Mueve tus fichas y quédate con lo mejor. 
Párate aquí y simplemente, SONRÍE.

domingo, 2 de junio de 2013


Querido destino:
He perdonado errores casi imperdonables, he intentado sustituir personas insustituibles y olvidar otras inolvidables. He hecho cosas por impulso. Me he decepcionado con personas que nunca me había pensado decepcionar, pero también he decepcionado a otras. He dado abrazos para proteger a alguien del mundo. Me he reído cuando no podía, he hecho amigos eternos, he querido y he sido amada, pero también he sido rechazada, he sido querida y no he querido. He gritado y saltado de felicidad, he vivido de amor y he hecho juras eternas, aún sabiendo que no debía, me he caído muchas veces. He llorado escuchando alguna canción y también viendo fotos. He llamado a alguien sólo para escuchar su voz, me he enamorado de alguna sonrisa. He pensado que me iba a morir de tanto echar de menos y no lo he hecho. He tenido miedo a perder a alguien que creía conocer, lo he perdido y no me ha importado. Destino, reconoce que a veces has sido duro conmigo. 
Pero de todas formas gracias, porque si no me hubiese caído, no me hubiera levantado, gracias por llevarme por caminos fáciles y difíciles. Alternando lo bueno y lo malo para así poder valorar lo que tengo. Gracias por dar esa esencia a la vida, de ilusión y curiosidad. 
Y que siga la rueda de la vida, la que nunca frena. Nos vemos en el camino!

jueves, 30 de mayo de 2013

No culpes, no te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente tú has hecho tu vida así. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo. El valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, es clave, corrigiéndote.
No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. No te quejes de quienes te rodean. Hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer las circunstancias. A veces son buenas o malas pero solo dependen de la fortaleza de tu corazón.
Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar, no te quedes solo en tu soledad o en tu propia suerte. Déjate guiar por los que hacen sonreír a tu corazón, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera serán el resultado de tus actos
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar. Eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor y de tu fracaso .La causa de tu presente es tu pasado, y como la causa de tu futuro es tu presente aprenderás de los fuertes. Imita a los vencedores y a quienes no aceptan justificaciones, evítales.
Mírate en el espejo de ti mismo, se sincero contigo mismo, más libre... y reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, así dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque (tú) eres tu destino. Levántate y mira por las mañanas, y respira la luz del amanecer. Eres la parte de la fuerza de la vida

lunes, 27 de mayo de 2013

¡¡ NOS QUEDAN MUCHOS MÁS REGALOS POR ABRIR!!

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
Todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados. Ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…

El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El enchufar "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.

La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no se acabam?, ¿Posibilidades de volver? ¿A QUÉ?!!!, ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa.

Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!

Jamás te rinda, tú eres tu felicidad, que nada ni nadie te la arrebate. Se dueño de tus pasos, que tus miedos sean sólo eso, miedos. Si estamos aquí es para disfrutar, para ser felices y también para perdonar.

Pd: De todo se sale, y después de un mes amargo, hay que ser positivos. Túmbate a escuchar el CD de tu vida una y otra vez, porque seguro que en alguna pista hay algo que te recuerda que, no todo siempre va a ir mal.

¡¡SEAN FELICES!!

domingo, 19 de mayo de 2013


He de empezar a asumir que mi vida estará teñida por siempre de un melodramatísmo con aires melancólicos. Una vez me dijeron que nunca pertenecería a nadie completamente, y puede que sea cierto. No me considero un espíritu libre, pero conozco mis ilimitaciones. Desear pertenecer a alguien no ha hecho mas que coserme dos grandes alas a la espalda, y no hay manos o miradas que consigan arrancarlas. Sentir que lo has perdido todo, aunque no sea más que una mera ilusión producto de tu corazón, te concede un poder extraordinario de conciencia real. La realidad se brinda hacia ti como una alfombra roja sobre la que caminar, sobre la que pararte a descansar y observar, absorber, abarcar cada uno de sus rincones tan solo con rozarlos con las yemas de los dedos. Cuando ya no tienes nada que perder, sí: eres libre. El mundo se plantea como un territorio explorable, no hostil.

A pesar de todo, mi tendencia a querer a las personas por lo que puedan llegar a ser, y no por lo que son, me da ha dado una confianza ciega que pocas veces se ve recompensada. Mas no es oro ni tesoros por lo que mi alma palpita. Te quiero por la calma y tranquilidad que me trasmites, por la seguridad de nuestra antigua relación. Por lo que podías llegar a ser en mi vida, pero que nunca fuiste. Pero no a ti. Si, mataría por volver a ser así de feliz, por no levantarme cada día con la angustía que produce no tener unos brazos que me rodeen, ni alguien con quien esconderse del mundo.

Duele ver como ya no quieres a la persona que tanto has amado. Te añoro, pero he esperado demasiado de ti, siempre. Te he esperado demasiado. Siempre.

Y no miento. Puede que esa añoranza pueda conmigo, pero no es tu recuerdo lo que amo, no. Lo que realmente echo de menos es estar contigo. A tu persona.

Es mejor darnos la espalda, y cerrar el libro que intentamos volver a escribir. Borra todo quién fui, quién pude llegar a ser, yo jamás existí. Y no me busques, de verdad, que los focos de la noche no nos vuelvan a cegar. Ni a ti, ni a mí.
Coge tus cosas, vete. Da el portazo. Yo cada día me lo prometo a mi misma, mi camino ha empezado. Estoy lesionada por dentro, tengo las mejillas a ras de suelo, pero ni me planteo no salir de esto. Quien más se equivoca es quien no se arrepienta. Tira a la basura todo lo que te duele para seguir reciclando. Que tus sueños te asusten y ponte cómodo y expectante con lo que ahora suceda. El partido empieza. O-O, aquí ya no hay desventajas. 
A veces se cae el cielo, y qué mas da...
Suerte, suerte, SUERTE.

viernes, 17 de mayo de 2013


y dado que el quiero se convierto en el tengo, en sentirte obligado, en desgana, en "no, prefiero echarme la siesta a verte", en ver un mensaje... y contestar, pero eh, si se puede hacer por horas mas tarde, mejor, en el cual, seguro que tuviste que pensar para ver: aver que le digo hoy, o en ratos en silencio donde tus ojos miraban a todas partes menos a mi, mmmm... cuantas veces se te habrá pasado por la cabeza el, venga la dejo ya, el estoy cansado de esto, cuantas veces te habrán venido con chismes, cuantas veces te has preguntado; volverá a repetirse la misma historia?, y ahora no es cuanto, si no cuando perdiste la confianza en mi, o esque nunca la tuve? cuando empezaste a crearte paranoias en tu cabeza, cuando empezaste a buscar excusas fáciles, cuando te empezaste a creer lo que te venia a decir la gente, cuando las prioridades cambiaron,cuando te empezó a dar vergüenza el hacer cosas delante de la gente, cuando cambié de ser la mejor a ser ... buena, cuando las ganas locas, la pasión llámalo cómo quieras se acabó, cuando el verme ya era algo.. rutinario,cuando te deje de gustar y ahora ya no es el cuando sino el cómo, cómo ha podido llegar a esto, a no decirme nada, cómo has hecho para romper tu promesa.. no volver a hacerme llorar nunca más. Que oye! para perfectos nadie estamos, todos con nuestros errores, y yo la primera en tirar la piedra. pero si se perdona algo se perdona para siempre, para tu futuro no te dediques cada dia a tragarte la llave del baúl de los recuerdos, para después vomitarla. Y dado que comienzo con consejos, te lo digo, para otra vez, cierra bien todos los casos anteriores. Asi que por tu bien, archiva bien mi caso, quédate con la conciencia tranquila, y mételo en el baúl de los recuerdos. Y si empezamos con consejos, te recomiendo que le quites importancia a lo que pueda pensar la gente.
El partido ha terminado, 2-1 ganan los visitantes, pero sábes que? has ganado, pero esque yo me senté en el banquillo desde hace tiempo, desde que tu culete no reaccionaba a los pellizcos subiendo la escalera, desde que coges el teléfono con mas ganas a ella que a mi, desde que prefieres ver partidos de futbol a dar un último paseo conmigo, desde que dejas que esté enfadada, molesta o lo que sea, porque... que más dará preguntar que pasa, que esta yendo mal.. porque total.. ya se la pasará. Porque mi partido yo jugaba ya con desventaja, debia de estar lesionada, pero no como tus tobillos, estaba lesionada por dentro, mmmmm juraria que era parada cardíaca, al ver que no fue una vez, ni dos.. las veces que te quedabas dormido viendo películas, las veces que ya no venias a tocar mi mano cuando conducías, no debias de necesitarlo, pero oye! que sabré yo del sistema circulatorio.. si aún no lo he estudiado.enorabuena mi campeón, debes de ser el pichichi de la liga. Pero en el fondo ambos sabemos que escribo esto desde mis cambios de humor radicales. Porque si esto es de dos, alguien siempre da el primer paso claro, pero va en pareja, si tu estabas quemado yo tambien debería y digo debería de estar quemada, eso es algo que no me cuadra.
que todos somos contradictorios, es más necesitamos la contradicción como paso previo para averiguar que queremos. Tienes lo que quieres? HAS COGIDO EL TREN EQUIVOCADO.


Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loco, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquilo, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonto y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Y créeme que ahora volcaría el cielo para que tu ángel cayera  para que aparecieras a mi lado y me empujaras, me empujaras a seguir y una vez más me recordaras ''no llores aunque tengas el corazón en la boca, no lo hagas''. Seguro que estos días cuesta arriba contigo a mi lado irían cuesta abajo. Harías de esta montaña que no me deja ni ver, una llanura de sonrisas. A veces parece que estoy loca, que hablo sola, que le hablo a la nada, que miro al cielo y le digo a tu estrella que me cuides, y sólo espero que lo escuches, y lo hagas en cuanto antes.



martes, 14 de mayo de 2013

''No pude juntar el agua con aceite''


Wikipedia define manifiesto como una declaración pública de principios e intenciones. Todas estas cartas suelen comenzar con un preámbulo, en el cual los manifestantes aparecen agrupados en una asociación o grupo que los define y resumen sus intenciones. Me saltaré eso, prefiero no identificarme con ninguna banda. No penséis que me considero uno de esos falsamente llamados espíritus libres, simplemente a veces es más efectivo hablar desde ti para una misma. Hablar por o para una mayoría implica caer en el juego de las generalidades. En el sucio juego de las generalidades, que tanto nos gusta. Los manifiestos suelen continuar con palabras como “tratado”, “artículo”, “derecho”. El mío comenzará con “sueño”. La sexta acepción del diccionario de la Real Academia Española lo define como “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”. ¿Qué otra cosa podría mover así la sangre, revivir el corazón y crear esa fuerza sobrenaturalmente demoledora sino es aquello sin probabilidad de realizarse? ¿qué otra nos haría aspirar a más? ¿dirigir nuestros pasos hasta redireccionarlos en caminos que nunca antes pensamos tan siquiera que existieran? Pero bien, es pura cabezonería humana. Basta que nos prohíban tocar el botón rojo para que las ganas de hundirlo crezcan proporcionalmente a los segundos. Basta que nos comprometamos con alguien para que el vecino del 5º, ese al que has visto crecer, se vuelva la opción más atractiva. Basta que nos digan que es imposible -todo un sueño- para que quememos neuronas y tiempo en realizarlo. Y la irracionalidad, de la mano de la irresponsabilidad se convierten en armadura y espada. Porque no hay nada más peligroso en este planeta azul que una persona con sueños.
La segunda palabra de este, mi manifiesto, sería “Cristina”. Llamar a las cosas por su nombre es el primer paso para cumplir todos estos sueños que he derramado en el párrafo anterior. Cuanto antes tengamos claro esto antes seremos capaces. Sin más: capaces. Estar capacitados es todo un logro. Amor, amistad, dolor, vida, belleza, felicidad, tristeza son palabras que utilizamos con demasiada libertad, con demasiado desconocimiento. Que no es oro todo lo que reluce, como no es amistad, dolor, vida o felicidad todo lo que así se nos presenta en bandeja. No. Para todas ellas hay que luchar. Y luchar aún sabiendo que hay más posibilidades de salir perjudicado de ellas. Es un tú contra tú, una lucha que ha de nacer en ti y terminar también así. Pero oh, si fuera tan fácil como sacar una pistola y pegar un tiro a la tristeza, si fuera tan fácil como dar un beso y llamarlo amor. Si la belleza fuera la principal de Tuenti. No no y siempre no. Lo primero ha de ser eso entonces, distinguir el poder de estas palabras, llamar las cosas por su nombre. El mío es Cristina.
La tercera, y no podía ser otra, es un “lo”, acompañado de “siento”. Antes de todo, quisiera remarcar la ambigüedad de esta expresión, pues en este tercer capítulo de mi manifiesto me dedicaré a bailar entre las dos acepciones, como si me fuera la vida en ello, como si en realidad valiera la pena. Pero es mejor así, caminar en la misma onda, utilizar sus mismas armas. Porque si de algo está llena esta vida es de dobles sentidos, de ambigüedades, de juegos de palabras. Lo siento, he dicho. Y lo he dicho en tiempo pasado, presente y futuro. En tiempo vital, prefiero llamarlo yo. Perdonad. No puedo aportaros razones válidas para que toméis esta decisión pero entended que yo siempre he sentido todo mucho. Siempre he sentido más de la cuenta. Siempre hice de una lágrima un océano, y de ese océano me trasladé a una vista espacial de la tierra, para adjudicar esas tres cuartas partes de agua a mi dolor. Siempre hice de un beso un romance propio del celuloide, una historia de amor escrita por Jane Austen. Y cómo en cualquiera de esos casos, estaba dispuesta a matar y morir por mi causa. No podría juraros dejar de sentirlo. Helena de Troya, Julieta o Marianne Dashwood siempre están en lo más alto de mi pirámide. Lo siento, perdón. Y también lo siento, siempre. No puedo desprenderme de más de un 80% de mí así como así. Si me queréis, me queréis libre. Porque querer significa velar por la felicidad de esa persona más allá del rencor, el dolor o las equivocaciones. Querer es perdonar, a pesar de lo que se suele decir por ahí. Si no perdonas, no quieres. La vida se presenta sencilla de vez en cuando, hallelujah. Así que, desde aquí, ruego por el perdón de todas esas almas que un día fueron dañadas a tiros por mis equivocaciones. A todas las que lo serán. Yo no soy perfecta y aunque eso no sea justificación alguna: cometo errores. Siempre. Pero asumo mis consecuencias. Sabed, eso sí, que nunca quise haceros daño. Es fundamental que comprendáis eso. Siempre preferí ver mis mejillas a ras de suelo a tumbaros de un golpe. Nunca quise ser la mejor, ni la más original. Ni mucho menos estar en boca de todos. No soy de esas personas que insisten en ser el Rey de Roma y aparecer en todas las conversaciones. Todo lo que hice, todo lo que haré, carece de fundamento firme. Simplemente me dejé llevar por aquello que tengo en tan buena estima: el sentir. Sentir, sentir. Lo siento.
Lo siguiente, y para concluir, es “gracias”. Gracias porque, en algún momento de mi corta existencia, aparecisteis. Con más o menos fuerza pero lo hicisteis, valientes. Todos vosotros. Todos los que vendrán. Así que gracias, cada uno ha de hacer su propia interpretación, pero aún así: gracias. Fin del comunicado.

lunes, 13 de mayo de 2013

You will get served what you deserve.

Me importa una mierda lo que te pase, porque a ti te 

importó una mierda lo que me pasaba a mí. Te importó una 

mierda que yo confiara en ti, te importó una mierda lo que 

yo sentía por ti. Te importó una mierda joderme. Así que 

ahora ya está. Yo no tengo nada mas que hablar contigo, ni 

me interesa lo que quieras decirme porque lo que sale de tu 

boca, no me lo creo, no me sirve, no me llena, no significa 

nada... No vale nada. O mejor dicho, vale lo mismo que tú.



Es curioso como la mejor frase de la noche ha salido de una boca desconocida: 'Y luego dicen que no somos animales', decía, suave, con su acento andaluz. A lo lejos algunos dibujaban la silueta de sus puños en mejillas ajenas.
Y que cierto es. Nos puede el ansia de sangre, de cuerpos retorciéndose al amanecer, de uñas clavadas en espaldas y hogueras quemando iglesias.
Instintos. Impulsos.

Suelo definirlos como la fuerza demoledora que a nada le teme, que todo o quiere. Insaciable, poderosa. Es ella la que se regocija y clama victoria cuando la piel encuentra otra piel. Cuando la debilidad de la carne se pone en paralelo con la racionalidad. Es decir: cuando el sentido común queda interferido, nublado por un montón de ondas y sonidos y sabores y rayos laser que nos dirigen hacia el camino equivocado.
Impulsos.

Pero que hasta los senderos malos hay que recorrerlos. Y que tener el volante no evitará que la velocidad se acelere, que el corazón palpite, que la sangre se mueva. Cálida, maldita: condenada.

Mezclarse con ellos, los impulsos, o no, no es cuestión de fuerza de voluntad o raciocinio. De ello depende algo tan poderoso como es la visión que se tenga de la propia vida. De si es ahora o es mañana. O de si, por el contrario, queremos salvar el ayer.
Y, a pesar de ello, el espacio-tiempo nos hace jugar malas pasadas al juntarse con las hormonas. Ellas, capaces de aniquilar todo sentimiento uro que habite en nuestro interior. ellas, capaces de hacer vibrar cada esquina, cada recoveco, cada curva de nuestro cuerpo. Ellas, que destruyen castillos con solo una mirada, que quiebran puentes y corazones, que tienen el poder de hacer amigos y enemigos por igual. Ellas y siempre ellas. De nada sirve culparlas. De nada sirve negarlas. De nada sirve enfadarse con ellas. Siempre acaban apareciendo para hincar el diente, dar donde duele.

Hormonas. Impulsos. Animales.

Tener 20 años es uno de los chistes más graciosos que tiene la vida.