No culpes, no te quejes de nada ni de nadie porque fundamentalmente tú has hecho tu vida así. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo. El valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, es clave, corrigiéndote.
No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. No te quejes de quienes te rodean. Hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer las circunstancias. A veces son buenas o malas pero solo dependen de la fortaleza de tu corazón.
Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar, no te quedes solo en tu soledad o en tu propia suerte. Déjate guiar por los que hacen sonreír a tu corazón, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera serán el resultado de tus actos
Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar. Eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor y de tu fracaso .La causa de tu presente es tu pasado, y como la causa de tu futuro es tu presente aprenderás de los fuertes. Imita a los vencedores y a quienes no aceptan justificaciones, evítales.
Mírate en el espejo de ti mismo, se sincero contigo mismo, más libre... y reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte
Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, así dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque (tú) eres tu destino. Levántate y mira por las mañanas, y respira la luz del amanecer. Eres la parte de la fuerza de la vida
jueves, 30 de mayo de 2013
lunes, 27 de mayo de 2013
¡¡ NOS QUEDAN MUCHOS MÁS REGALOS POR ABRIR!!
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
Todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados. Ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El enchufar "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no se acabam?, ¿Posibilidades de volver? ¿A QUÉ?!!!, ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!
Todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados. Ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!
Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.
Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente…
El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú… Suelta el resentimiento. El enchufar "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte lentamente, envenenarte y amargarte.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no se acabam?, ¿Posibilidades de volver? ¿A QUÉ?!!!, ¿Necesidad de aclaraciones? , ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa.
Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.
Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Por eso cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.
Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!
Jamás te rinda, tú eres tu felicidad, que nada ni nadie te la arrebate. Se dueño de tus pasos, que tus miedos sean sólo eso, miedos. Si estamos aquí es para disfrutar, para ser felices y también para perdonar.
Pd: De todo se sale, y después de un mes amargo, hay que ser positivos. Túmbate a escuchar el CD de tu vida una y otra vez, porque seguro que en alguna pista hay algo que te recuerda que, no todo siempre va a ir mal.
¡¡SEAN FELICES!!
domingo, 19 de mayo de 2013
He de empezar a asumir que mi vida estará teñida por siempre de un melodramatísmo con aires melancólicos. Una vez me dijeron que nunca pertenecería a nadie completamente, y puede que sea cierto. No me considero un espíritu libre, pero conozco mis ilimitaciones. Desear pertenecer a alguien no ha hecho mas que coserme dos grandes alas a la espalda, y no hay manos o miradas que consigan arrancarlas. Sentir que lo has perdido todo, aunque no sea más que una mera ilusión producto de tu corazón, te concede un poder extraordinario de conciencia real. La realidad se brinda hacia ti como una alfombra roja sobre la que caminar, sobre la que pararte a descansar y observar, absorber, abarcar cada uno de sus rincones tan solo con rozarlos con las yemas de los dedos. Cuando ya no tienes nada que perder, sí: eres libre. El mundo se plantea como un territorio explorable, no hostil.
A pesar de todo, mi tendencia a querer a las personas por lo que puedan llegar a ser, y no por lo que son, me da ha dado una confianza ciega que pocas veces se ve recompensada. Mas no es oro ni tesoros por lo que mi alma palpita. Te quiero por la calma y tranquilidad que me trasmites, por la seguridad de nuestra antigua relación. Por lo que podías llegar a ser en mi vida, pero que nunca fuiste. Pero no a ti. Si, mataría por volver a ser así de feliz, por no levantarme cada día con la angustía que produce no tener unos brazos que me rodeen, ni alguien con quien esconderse del mundo.
Duele ver como ya no quieres a la persona que tanto has amado. Te añoro, pero he esperado demasiado de ti, siempre. Te he esperado demasiado. Siempre.
Y no miento. Puede que esa añoranza pueda conmigo, pero no es tu recuerdo lo que amo, no. Lo que realmente echo de menos es estar contigo. A tu persona.
Es mejor darnos la espalda, y cerrar el libro que intentamos volver a escribir. Borra todo quién fui, quién pude llegar a ser, yo jamás existí. Y no me busques, de verdad, que los focos de la noche no nos vuelvan a cegar. Ni a ti, ni a mí.
Coge tus cosas, vete. Da el portazo. Yo cada día me lo prometo a mi misma, mi camino ha empezado. Estoy lesionada por dentro, tengo las mejillas a ras de suelo, pero ni me planteo no salir de esto. Quien más se equivoca es quien no se arrepienta. Tira a la basura todo lo que te duele para seguir reciclando. Que tus sueños te asusten y ponte cómodo y expectante con lo que ahora suceda. El partido empieza. O-O, aquí ya no hay desventajas.
A veces se cae el cielo, y qué mas da...
Suerte, suerte, SUERTE.
viernes, 17 de mayo de 2013
y dado que el quiero se convierto en el tengo, en sentirte obligado, en desgana, en "no, prefiero echarme la siesta a verte", en ver un mensaje... y contestar, pero eh, si se puede hacer por horas mas tarde, mejor, en el cual, seguro que tuviste que pensar para ver: aver que le digo hoy, o en ratos en silencio donde tus ojos miraban a todas partes menos a mi, mmmm... cuantas veces se te habrá pasado por la cabeza el, venga la dejo ya, el estoy cansado de esto, cuantas veces te habrán venido con chismes, cuantas veces te has preguntado; volverá a repetirse la misma historia?, y ahora no es cuanto, si no cuando perdiste la confianza en mi, o esque nunca la tuve? cuando empezaste a crearte paranoias en tu cabeza, cuando empezaste a buscar excusas fáciles, cuando te empezaste a creer lo que te venia a decir la gente, cuando las prioridades cambiaron,cuando te empezó a dar vergüenza el hacer cosas delante de la gente, cuando cambié de ser la mejor a ser ... buena, cuando las ganas locas, la pasión llámalo cómo quieras se acabó, cuando el verme ya era algo.. rutinario,cuando te deje de gustar y ahora ya no es el cuando sino el cómo, cómo ha podido llegar a esto, a no decirme nada, cómo has hecho para romper tu promesa.. no volver a hacerme llorar nunca más. Que oye! para perfectos nadie estamos, todos con nuestros errores, y yo la primera en tirar la piedra. pero si se perdona algo se perdona para siempre, para tu futuro no te dediques cada dia a tragarte la llave del baúl de los recuerdos, para después vomitarla. Y dado que comienzo con consejos, te lo digo, para otra vez, cierra bien todos los casos anteriores. Asi que por tu bien, archiva bien mi caso, quédate con la conciencia tranquila, y mételo en el baúl de los recuerdos. Y si empezamos con consejos, te recomiendo que le quites importancia a lo que pueda pensar la gente.
El partido ha terminado, 2-1 ganan los visitantes, pero sábes que? has ganado, pero esque yo me senté en el banquillo desde hace tiempo, desde que tu culete no reaccionaba a los pellizcos subiendo la escalera, desde que coges el teléfono con mas ganas a ella que a mi, desde que prefieres ver partidos de futbol a dar un último paseo conmigo, desde que dejas que esté enfadada, molesta o lo que sea, porque... que más dará preguntar que pasa, que esta yendo mal.. porque total.. ya se la pasará. Porque mi partido yo jugaba ya con desventaja, debia de estar lesionada, pero no como tus tobillos, estaba lesionada por dentro, mmmmm juraria que era parada cardíaca, al ver que no fue una vez, ni dos.. las veces que te quedabas dormido viendo películas, las veces que ya no venias a tocar mi mano cuando conducías, no debias de necesitarlo, pero oye! que sabré yo del sistema circulatorio.. si aún no lo he estudiado.enorabuena mi campeón, debes de ser el pichichi de la liga. Pero en el fondo ambos sabemos que escribo esto desde mis cambios de humor radicales. Porque si esto es de dos, alguien siempre da el primer paso claro, pero va en pareja, si tu estabas quemado yo tambien debería y digo debería de estar quemada, eso es algo que no me cuadra.
que todos somos contradictorios, es más necesitamos la contradicción como paso previo para averiguar que queremos. Tienes lo que quieres? HAS COGIDO EL TREN EQUIVOCADO.
Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loco, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquilo, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonto y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Y créeme que ahora volcaría el cielo para que tu ángel cayera para que aparecieras a mi lado y me empujaras, me empujaras a seguir y una vez más me recordaras ''no llores aunque tengas el corazón en la boca, no lo hagas''. Seguro que estos días cuesta arriba contigo a mi lado irían cuesta abajo. Harías de esta montaña que no me deja ni ver, una llanura de sonrisas. A veces parece que estoy loca, que hablo sola, que le hablo a la nada, que miro al cielo y le digo a tu estrella que me cuides, y sólo espero que lo escuches, y lo hagas en cuanto antes.
martes, 14 de mayo de 2013
''No pude juntar el agua con aceite''
Wikipedia define manifiesto como una declaración pública de principios e intenciones. Todas estas cartas suelen comenzar con un preámbulo, en el cual los manifestantes aparecen agrupados en una asociación o grupo que los define y resumen sus intenciones. Me saltaré eso, prefiero no identificarme con ninguna banda. No penséis que me considero uno de esos falsamente llamados espíritus libres, simplemente a veces es más efectivo hablar desde ti para una misma. Hablar por o para una mayoría implica caer en el juego de las generalidades. En el sucio juego de las generalidades, que tanto nos gusta. Los manifiestos suelen continuar con palabras como “tratado”, “artículo”, “derecho”. El mío comenzará con “sueño”. La sexta acepción del diccionario de la Real Academia Española lo define como “cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse”. ¿Qué otra cosa podría mover así la sangre, revivir el corazón y crear esa fuerza sobrenaturalmente demoledora sino es aquello sin probabilidad de realizarse? ¿qué otra nos haría aspirar a más? ¿dirigir nuestros pasos hasta redireccionarlos en caminos que nunca antes pensamos tan siquiera que existieran? Pero bien, es pura cabezonería humana. Basta que nos prohíban tocar el botón rojo para que las ganas de hundirlo crezcan proporcionalmente a los segundos. Basta que nos comprometamos con alguien para que el vecino del 5º, ese al que has visto crecer, se vuelva la opción más atractiva. Basta que nos digan que es imposible -todo un sueño- para que quememos neuronas y tiempo en realizarlo. Y la irracionalidad, de la mano de la irresponsabilidad se convierten en armadura y espada. Porque no hay nada más peligroso en este planeta azul que una persona con sueños.
La segunda palabra de este, mi manifiesto, sería “Cristina”. Llamar a las cosas por su nombre es el primer paso para cumplir todos estos sueños que he derramado en el párrafo anterior. Cuanto antes tengamos claro esto antes seremos capaces. Sin más: capaces. Estar capacitados es todo un logro. Amor, amistad, dolor, vida, belleza, felicidad, tristeza son palabras que utilizamos con demasiada libertad, con demasiado desconocimiento. Que no es oro todo lo que reluce, como no es amistad, dolor, vida o felicidad todo lo que así se nos presenta en bandeja. No. Para todas ellas hay que luchar. Y luchar aún sabiendo que hay más posibilidades de salir perjudicado de ellas. Es un tú contra tú, una lucha que ha de nacer en ti y terminar también así. Pero oh, si fuera tan fácil como sacar una pistola y pegar un tiro a la tristeza, si fuera tan fácil como dar un beso y llamarlo amor. Si la belleza fuera la principal de Tuenti. No no y siempre no. Lo primero ha de ser eso entonces, distinguir el poder de estas palabras, llamar las cosas por su nombre. El mío es Cristina.
La tercera, y no podía ser otra, es un “lo”, acompañado de “siento”. Antes de todo, quisiera remarcar la ambigüedad de esta expresión, pues en este tercer capítulo de mi manifiesto me dedicaré a bailar entre las dos acepciones, como si me fuera la vida en ello, como si en realidad valiera la pena. Pero es mejor así, caminar en la misma onda, utilizar sus mismas armas. Porque si de algo está llena esta vida es de dobles sentidos, de ambigüedades, de juegos de palabras. Lo siento, he dicho. Y lo he dicho en tiempo pasado, presente y futuro. En tiempo vital, prefiero llamarlo yo. Perdonad. No puedo aportaros razones válidas para que toméis esta decisión pero entended que yo siempre he sentido todo mucho. Siempre he sentido más de la cuenta. Siempre hice de una lágrima un océano, y de ese océano me trasladé a una vista espacial de la tierra, para adjudicar esas tres cuartas partes de agua a mi dolor. Siempre hice de un beso un romance propio del celuloide, una historia de amor escrita por Jane Austen. Y cómo en cualquiera de esos casos, estaba dispuesta a matar y morir por mi causa. No podría juraros dejar de sentirlo. Helena de Troya, Julieta o Marianne Dashwood siempre están en lo más alto de mi pirámide. Lo siento, perdón. Y también lo siento, siempre. No puedo desprenderme de más de un 80% de mí así como así. Si me queréis, me queréis libre. Porque querer significa velar por la felicidad de esa persona más allá del rencor, el dolor o las equivocaciones. Querer es perdonar, a pesar de lo que se suele decir por ahí. Si no perdonas, no quieres. La vida se presenta sencilla de vez en cuando, hallelujah. Así que, desde aquí, ruego por el perdón de todas esas almas que un día fueron dañadas a tiros por mis equivocaciones. A todas las que lo serán. Yo no soy perfecta y aunque eso no sea justificación alguna: cometo errores. Siempre. Pero asumo mis consecuencias. Sabed, eso sí, que nunca quise haceros daño. Es fundamental que comprendáis eso. Siempre preferí ver mis mejillas a ras de suelo a tumbaros de un golpe. Nunca quise ser la mejor, ni la más original. Ni mucho menos estar en boca de todos. No soy de esas personas que insisten en ser el Rey de Roma y aparecer en todas las conversaciones. Todo lo que hice, todo lo que haré, carece de fundamento firme. Simplemente me dejé llevar por aquello que tengo en tan buena estima: el sentir. Sentir, sentir. Lo siento.
Lo siguiente, y para concluir, es “gracias”. Gracias porque, en algún momento de mi corta existencia, aparecisteis. Con más o menos fuerza pero lo hicisteis, valientes. Todos vosotros. Todos los que vendrán. Así que gracias, cada uno ha de hacer su propia interpretación, pero aún así: gracias. Fin del comunicado.
lunes, 13 de mayo de 2013
You will get served what you deserve.
Me importa una mierda lo que te pase, porque a ti te
importó una mierda lo que me pasaba a mí. Te importó una
mierda que yo confiara en ti, te importó una mierda lo que
yo sentía por ti. Te importó una mierda joderme. Así que
ahora ya está. Yo no tengo nada mas que hablar contigo, ni
me interesa lo que quieras decirme porque lo que sale de tu
boca, no me lo creo, no me sirve, no me llena, no significa
nada... No vale nada. O mejor dicho, vale lo mismo que tú.
importó una mierda lo que me pasaba a mí. Te importó una
mierda que yo confiara en ti, te importó una mierda lo que
yo sentía por ti. Te importó una mierda joderme. Así que
ahora ya está. Yo no tengo nada mas que hablar contigo, ni
me interesa lo que quieras decirme porque lo que sale de tu
boca, no me lo creo, no me sirve, no me llena, no significa
nada... No vale nada. O mejor dicho, vale lo mismo que tú.
Es curioso como la mejor frase de la noche ha salido de una boca desconocida: 'Y luego dicen que no somos animales', decía, suave, con su acento andaluz. A lo lejos algunos dibujaban la silueta de sus puños en mejillas ajenas.
Y que cierto es. Nos puede el ansia de sangre, de cuerpos retorciéndose al amanecer, de uñas clavadas en espaldas y hogueras quemando iglesias.
Instintos. Impulsos.
Suelo definirlos como la fuerza demoledora que a nada le teme, que todo o quiere. Insaciable, poderosa. Es ella la que se regocija y clama victoria cuando la piel encuentra otra piel. Cuando la debilidad de la carne se pone en paralelo con la racionalidad. Es decir: cuando el sentido común queda interferido, nublado por un montón de ondas y sonidos y sabores y rayos laser que nos dirigen hacia el camino equivocado.
Impulsos.
Pero que hasta los senderos malos hay que recorrerlos. Y que tener el volante no evitará que la velocidad se acelere, que el corazón palpite, que la sangre se mueva. Cálida, maldita: condenada.
Mezclarse con ellos, los impulsos, o no, no es cuestión de fuerza de voluntad o raciocinio. De ello depende algo tan poderoso como es la visión que se tenga de la propia vida. De si es ahora o es mañana. O de si, por el contrario, queremos salvar el ayer.
Y, a pesar de ello, el espacio-tiempo nos hace jugar malas pasadas al juntarse con las hormonas. Ellas, capaces de aniquilar todo sentimiento uro que habite en nuestro interior. ellas, capaces de hacer vibrar cada esquina, cada recoveco, cada curva de nuestro cuerpo. Ellas, que destruyen castillos con solo una mirada, que quiebran puentes y corazones, que tienen el poder de hacer amigos y enemigos por igual. Ellas y siempre ellas. De nada sirve culparlas. De nada sirve negarlas. De nada sirve enfadarse con ellas. Siempre acaban apareciendo para hincar el diente, dar donde duele.
Hormonas. Impulsos. Animales.
Tener 20 años es uno de los chistes más graciosos que tiene la vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)