martes, 18 de junio de 2013

Las personas entran en tu vida, por una razón, por una estación o por una vida entera. Cuando percibas cual es el motivo, vas a saber qué hacer con cada persona. Cuando alguien está en tu vida por una razón, es generalmente para llenar una necesidad que has demostrado tener. Ellas vienen a ayudarte con una dificultad, te proporcionan apoyo y orientación e incluso ayuda física, emocional o espiritual. Están ahí por la razón que tú necesitas que estén ahí.
Entonces, sin ninguna actitud errónea de tu parte o en una hora incierta, esa persona dirá o hará alguna cosa para que la relación llegue a su fin. Algunas veces esas personas mueren, otras, simplemente se van. Algunas veces, actúan y te fuerzan a tomar una posición. Lo que debemos entender es que nuestras necesidades han sido atendidas, nuestros deseos cumplidos y el trabajo de ellas hecho. Y ahora, es tiempo de marcharse.
Cuando las personas entran en nuestras vidas por una estación es porque llegó su vez de repartir, crecer y aprender. Ellas te traen experiencia y te hacen reír. Ellas te podrán enseñar cosas que nunca has hecho. Ellas, generalmente, dan una cantidad enorme de placer. Pero solo por una estación.
Las relaciones de una vida entera enseñan lecciones para la vida entera. Cosas que debes construir para tener una forma emocional sólida. Tu tarea es aceptar la lección, querer a la persona y poner en práctica lo que has aprendido en todas tus relaciones y áreas de tu vida. 
Se dice que el amor es ciego, pero la amistad es clarividente. A lo largo de nuestra vida conoceremos a muchas personas y sino, piensa cuantas personas han pasado ya por tu vida. Unas nos darás lo que necesitemos y otras, no lo conseguirán. Mueve tus fichas y quédate con lo mejor. 
Párate aquí y simplemente, SONRÍE.

domingo, 2 de junio de 2013


Querido destino:
He perdonado errores casi imperdonables, he intentado sustituir personas insustituibles y olvidar otras inolvidables. He hecho cosas por impulso. Me he decepcionado con personas que nunca me había pensado decepcionar, pero también he decepcionado a otras. He dado abrazos para proteger a alguien del mundo. Me he reído cuando no podía, he hecho amigos eternos, he querido y he sido amada, pero también he sido rechazada, he sido querida y no he querido. He gritado y saltado de felicidad, he vivido de amor y he hecho juras eternas, aún sabiendo que no debía, me he caído muchas veces. He llorado escuchando alguna canción y también viendo fotos. He llamado a alguien sólo para escuchar su voz, me he enamorado de alguna sonrisa. He pensado que me iba a morir de tanto echar de menos y no lo he hecho. He tenido miedo a perder a alguien que creía conocer, lo he perdido y no me ha importado. Destino, reconoce que a veces has sido duro conmigo. 
Pero de todas formas gracias, porque si no me hubiese caído, no me hubiera levantado, gracias por llevarme por caminos fáciles y difíciles. Alternando lo bueno y lo malo para así poder valorar lo que tengo. Gracias por dar esa esencia a la vida, de ilusión y curiosidad. 
Y que siga la rueda de la vida, la que nunca frena. Nos vemos en el camino!