
Tarbes me ha regalado muchas cosas, en tan sólo dos meses y también me ha hecho cambiar muchas otras.
Yo soy de las que piensa que nada es estático, que todo cambia, de un día para otro. Incluso hasta yo cambio. Me considero en parte bipolar, indecisa pero a la vez segura de lo que quiero y eso me gusta. Tentarse a uno mismo a veces es muy necesario.
Llegué aquí, no con una maleta, ni con dos tampoco, sino con tres y muchas bolsas, grandes, pequeñas, enormes. Parecía que me llevaba mi casa, en parte lo hice. Pensé en todos los vestidos para cada fiesta, dudaba de que cuatro pares de tacones fuesen suficientes y también dudaba si cuatro chupas iban a abrigarme y ausentar las anginas invernales muy asiduas en mí.
Tenía una idea de erasmus de fiesta, estudiar, viajes, aventuras, diversión, gente nueva, estudiar, mas diversión, mas fiestas, mas viajes y buenas experiencias. He de decir que no he cumplido ni la mitad.
He cambiado tacones por botas de montaña, vestidos por ropa de deporte y chupas por abrigos de invierno puro y duro, dejémonos de ir pichis a todos los lados.
Las comidas de mamá y los caprichos del mercadona después de clase ya se han esfumado, las verduras, ensaladas y comida ligerita me han atrapado. Ni me gusta, ni no, pero es tiempo de cuidarse, los 21 ya no son cualquier tontería y no hay que excederse.
Hablar una lengua diferente a la tuya las 24 horas del día era lo mas infumable, y el acento ya era misión imposible. Después de dos meses puedo decir que puedo más que defenderme en el idioma y sobretodo comprender el 90% de las clases, eternas. Sí, eternas. En España con cuatro o cinco horas de clase se despachan, aquí el mejor día y el más light tenemos entre seis y ocho. Hay días de más. Pero todo es acostumbrarse.
Como podéis comprobar muchas cosas en mí han cambiado pero que prometo recuperar. No hago los tripletes de jueves, viernes y sábados de fiesta non stop. Aquí estoy muy calmada. A veces pensaba que si salía demasiado era porque tenía que llenarme con algo, algo me faltaba para que me tornara 'adicta' a salir. Ahora creo que ese vacío lo tengo lleno, de nuevos conocimientos, muchos diría yo; bueno ratos, satisfacción y lo más importante, felicidad.
Cada día me levanto con muchas ganas, con ganas de aprender, me pongo objetivos y retos y sobretodo me esfuerzo en conseguirlos.
Los primeros objetivos que me marqué días después de mi llegada a esta ciudad fueron: no caerme con la bici y no perderme. Y ahora apuesto a que podrían taparme los ojos y sabría llegar a mi casa.
Entender a mi profesor de Marketing, es otro de los retos. Un estadounidense que habla francés a la velocidad de la luz y que cuando necesitas ayuda te dice que le da igual que seas extranjero, debes hacer lo mismo que tus compañeros, me parece de lo menos simpático. Yo sólo quería que hablara mas despacio. Pero, y ¿qué?, ahora entiendo todo lo que me dice, él me entiende cuando le hablo y me hace llenarme de orgullo cuando alguien me dice ''Mademoiselle, maintenant vous pouvez parler français trés bien'', y yo no quepo dentro de mí, mis orejas aplauden.
Ser de Zaragoza, con acentico incluido e irte a Francia donde no saben 'rouler' la erre y tener que adaptarte a ello es difícil.
Así que nada, entre viajes en la montaña, balneario, alguna salida nocturna y muy buenas cosas, he de decir que me encanta este país. Para nada me importaría quedarme aquí a vivir, me encanta la vida tranquila, el no ver a nadie estresado en la calle, o al menos no lo exteriorizan. El ver que voy por la calle en bici y los coches me respetan, la gente te pide todo con mucha educación. EDUCACIÓN y RESPETO, dos palabras clave para conseguir lo que se quiera.
ET VOILÀ! La France est super! Pero en marzo me voy, otra gran experiencia me espera, y ahora debo disfrutar de lo que estoy viviendo hoy y no dejar escapar ni un minuto.
¡HASTA PRONTO!
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