domingo, 8 de diciembre de 2013

Diciembre.



Diciembre, no te esperaba todavía. Has llegado con tu frío invernal de sopetón, pillándome por sorpresa; siempre te gustó llegar de imprevisto. Apareces así, sin más, y entras en mi vida para recordarme que el tiempo pasa más rápido de lo que creía. Hablan bastante de ti, ¿sabes? Eres el más esperado durante el año, el más querido, pero también el más odiado. Supongo que porque es el momento en el que las promesas, proyectos y deseos llaman de golpe a la puerta de nuestras mentes. Sobras por la mía. Sobras. 

Pero me encantas. 

Contigo aprendí a hacer balance de lo bueno y lo malo; en mi memoria quedan, un año más, doce meses de innumerables errores, con los que dicen que aprendemos a ser más grandes y sabios, que nos hacen sentir vivos… y de otros muchos aciertos. Este año, por suerte, te cojo con más ganas. Volver a casa por Navidad me hace sentir ilusión, ilusión de robar sonrisas y buenos ratos, de los que más me importan, de los míos.
Experiencias. Buenos ratos. Malos. Desamores. Decepciones. Golpes de mala suerte. Felicidad plena. AMOR. Satisfacción. Gracias a ti me doy cuenta de lo que da de sí un año, de las subidas y bajadas de la vida. De todo lo vivido en estos 12 meses.

Me has enseñado a abrir bien los ojos, aunque en ocasiones siga prefiriendo ponerme una venda y jugármela porque no siempre me gustó caminar sobre tierra firme. No quiero que te vayas, siempre te quedas menos de lo que me gustaría… Así que este año pienso exprimirte al máximo. Me encantas, sencillamente me encantas. 

¡12 días para volver a casa,por Navidad y por ti, Diciembre! 



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