
A veces es necesario alejarse. Correr en la dirección opuesta y romper las cadenas que una misma se ha creado y que tanto aprisionan. Desnudarse física y moralmente y sentarse. Sentirse. Solo asi una adquiere la suficiente perspectiva para ver que lo que duele y turba no depende realmente del contexto en el que se encuentre, si no del contexto en el que haya decidido encontrarse. Ha sido duro el camino pero ahora, con las mejillas doloridas y a ras de suelo, los sueños vuelven a convertirse en algo alcanzable. Levantarse y caminar es cuestión de elección propia. No hay nadie más. Solo tu persona. Y solo es ella la única capaz de dar o quitar la fuerza necesaria para subir el siguiente escalón.
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