sábado, 3 de diciembre de 2011

Dice un proverbio chino que vendrá la muerte y tendrá tus ojos y muchas veces creo que quedarme detenida en el tiempo es caer en mi propia trampa. A diario miro por la ventana los aviones con los dientes apretados, y te extraño.    En todas las fiestas escucho todavía una canción de amor que es la nuestra. Cada vez que el cantante repite las palabras que un día nos unieron, me arde todo por dentro me corre un sentimiento inexplicable. Cada tanto sueño que en el ultimo trago, cuando la copa ya está rota, me acerco a tí y te ruego que no me pidas que no sea una inconsciente si no dejo de quererte, porque contigo aprendí que quien tuviera el corazón en venta perdería el corazón, que el corazón hay que entregarlo porque así es mucho mejor. Pero deberías saber que no vas a encontrar nunca alguien que te vuelva así de loco...


No hay comentarios:

Publicar un comentario