viernes, 16 de septiembre de 2011


- ¿Sabes? He llegado a una conclusión, - le dije sin dejar lo que estaba haciendo – el amor es como las gomas para el pelo.
Confuso, intentó analizar e asimilar la frase.
- ¿Cómo? ¿Gomas para el pelo?
- Si, guardan cierta similitud. Mira, las gomas de pelo son elásticas, se pueden estirar, estirar y estirar y siempre volverán a su forma. Las estiraras tantas veces como quieras y siempre volverá a recuperar su forma pero, con el tiempo, empezará a ceder. Cada vez le costara más recuperar su aspecto inicial. Entonces será cuando te des cuenta de que ya no es la goma que era antes, ya no te sostiene con la misma fuerza el pelo e incluso alguna vez necesitaras de otra goma para que quede bien sujeto. Comenzará a deformarse cada vez más, hasta que un día, se rompa y quede inservible.
- ¿Y entonces qué?
- Utilizas otra, ¡si será por gomas!
Desconcertado, o más bien, preocupado arqueó una ceja y me miro perplejo.
- ¿Me estas queriendo decir algo?
Sonreí.
- No, yo hace tiempo que no me recojo el pelo.





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