viernes, 14 de septiembre de 2012

Se calcula que a lo largo de la vida recibimos una media de seis millones de llamadas telefónicas. A mí me ha bastado una. He de reconocer que hace ya unos meses que el verano se adueñó de su cara. Una cara que imagino, en secreto, algunas noches en las que me pesa la nostalgia. Siempre he visto en sus ojos cargados de cielo un lugar donde pararme a descansar, donde pararme a respirar. Un soplo de aire fresco en tiempos con más cólera que amor. Ya no hace falta imaginar. Ibiza llegará pasado mañana a las 12 de la mañana, y yo… yo lo recibiré con la sonrisa más tremendamente desordenada,como tus rizos.

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